No puedo apartarte de mí, una sensación de tristeza se apodera de mi mente y vienes tú a liberarme, estás tan pegada a mí que tengo miedo a no saber continuar sin ti.
Ahora recuerdo que te descubrí una clara noche de luna llena y redonda, no me explico cómo pudo suceder pero caí en tu trampa, tejiste la tela de araña y me atrapaste en ella. Me llenaste con tu veneno y yo lo bebí dejándome, sin saber si bebiéndolo me alimentaría de ti.Sentada a mi lado te vuelves dúctil y manejable, no sientes ningún miedo y me abres tu mente para que pueda entrar en ella a leer tus pensamientos.
Empecé a sentirte lejos, pero logré mantenerte a mi lado, llené las estanterías de objetos que nunca entendí pero por los que tú sentías predilección, marcos con las fotos de los dos y que sólo existieron para nosotros, frases dichas por ti de todas las formas y diseños,,, todas aquellas cosas que me hacen recordar que formas parte de mi,,,
Y cuando estaba a punto de abandonar, allí apareciste tú, me estrechaste entre tus brazos, y me besaste como siempre lo hacías, dulce y suavemente, con cuidado de no hacerme daño. Yo creí morir.
Yo estaba feliz de que hubieras permanecido junto a mí, me apoyé en tu regazo y caí preso de tus ojos, esos ojos centelleantes que se iluminaban con cada palabra que me susurrabas a los oídos, dulces palabras que no quería que se borraran nunca de mi mente.
Estar junto a ti para mí era como el delirio, un delirio que me envolvía hasta tal punto de confundir quién eras tú y quién era yo, porque estando junto a ti perdí toda noción de existir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario