Ahora que tu situación es crítica, como dirían los médicos, cirujanos, expertos en medicina, me he dado cuenta de que lo mejor que tengo que hacer es revelarme.
Y ahí voy.
Hace mucho tiempo que quería escribirte. El motivo de esta carta es regañarte. Mucho.
Sé que no estás pasando por tu
mejor momento, que andas cayéndote a pedazos y que tu vida está un poco
“desmontada”. Lo sé. Pero siempre has sido una persona fuerte, o al menos eso
creía yo. Y ahora me preocupas seriamente, porque, creía que podías con todo lo
que se te pusiera por delante, y ahora me doy cuenta de que puede que me esté
equivocando un poco. Pero no, sé que lo intentarás y que darás todo de ti.
Siempre lo haces, de eso estoy segura. Solo que quizás, ahora, te cueste un
poco más.
Pero he de decirte cosas malas
también.
Estoy cansada de ti, de tus desmanes.
Siempre tan inoportuna. Siempre tan tú… y en el fondo, tan yo.
Odio estar
todo el día escuchando los incesantes pensamientos que se agolpan en tu mente.
Un día te va a estallar la cabeza. Te dicen que hablas rápido…si supieran a la
velocidad a la que piensas les daría auténtico vértigo.
Y
sí, Rubia: estás haciendo el gilipollas. Atontada, con tu culo bien aposentado
sobre la silla, esperando el santo advenimiento, aguantando inconveniencias,
callando la boca por no liarla, llorando en silencio, mostrando tu mejor lado
delante de la gente para intentar ocultar tu verdadero rostro, eso sí, ¿ves? Es
una cosa que me gusta, intentas que la gente no se preocupe, y por tanto
intentas aparentar estar bien delante de ellos. Que nadie piense que pretendes
dar pena. Pero créeme, hay veces que no puedes ocultar estar mal. Si no sonríes…
malo.
No voy a decir que te odie, pero eres
tediosamente extravagante. Tus manías, tus arrebatos inspiradores, tus prontos ,
tus bipolaridades, y tus tardes en silencio, simplemente pensando acurrucada en
la esquina de tu habitación totalmente autista.
Con la música al 100 % de
volumen, que te van a estallar los oídos. Con una lista variada de canciones,
cada una de un estilo distinto… ¿No has pensado en hacer una lista de
reproducción? Tan pronto estás escuchando Pablo Alborán como aparecen The
Rolling Stones o Guns N’ Roses. Aunque pensándolo bien, quizás eso me guste. Tu
risa desusada y tu humor atípico que tantos quebraderos de cabeza te trae.
Pero
hay algo que no soporto, y sé que tú tampoco toleras. Tu estupidez. Eres tonta.
Gilipollas. Rematadamente majadera. Sigues pensando con el corazón,
idiota.
¿Qué pretendes? Cómprate una pistola y apúntate a la sien directamente, nos saldrá más
económico en lo que a disgustos se refiere... eso sí, no me manches el parqué.
Me mudo, no quiero más sensiblerías. No
quiero más tardes viendo nada en la televisión e inflándote a chocolate. Ni más
días desperdiciados dándole vueltas al “coco”, que un día va a vomitar, ya no
solo del mareo sino del empacho de tanta cursilada junta.
Vive siendo un cascaron blandito y
amoroso….
Este es mi último aviso, o tu lado de
algodón o yo… y si yo me marcho no volveré y no serás nunca más la chica segura
de sí misma que creías ser.
Debes tener presente
que hay una cosa que se llama dignidad, y que no debe
perderse nunca. Porque es condición indispensable para ser persona. Vital. Sin
dignidad no se es nada.
Piensa dos veces las cosas antes
de hacerlas, y si es necesario cuenta hasta diez antes de hablar. Piensa si lo
que vas a decir tiene algún sentido y si va a aportar algo a la conversación.
Si está fuera de contexto…
Nunca calles nada pero (que tú eres muy brutita, nos vamos conociendo) nunca pierdas las formas ni el respeto. Por mucho que te sientas ofendida, nunca bajes al nivel del ofensor.
Nunca calles nada pero (que tú eres muy brutita, nos vamos conociendo) nunca pierdas las formas ni el respeto. Por mucho que te sientas ofendida, nunca bajes al nivel del ofensor.
No dejes que nadie te robe tu espacio ni tu tiempo, y no te dejes apabullar. Saca lo negativo de tu vida y lucha
hasta la muerte por lo que quieras. Sentada no se avanza. Esperando, no se
consigue NADA.
Rubia,
hay que aprender a decir NO. Alto y claro. Es
liberador. Y algo imprescindible: reconocer y evitar a los vampiros emocionales, a los aprovechados y a los lobos con piel de cordero. A esas
personas de aspecto angelical que te ofrecen ayuda y que están enrollando una
soga alrededor de tu cuello, dispuestos a apretar, cuando menos te lo
esperes. Personas que te sonríen y a la vez te clavan cuchillos por la espalda.
Personas que aseguran quererte, que te juran amor eterno sin ningún recato, que
se erigen en tus salvadores. Se
les suele reconocer porque al cabo de un tiempo suelen producir ansiedad, te
cuesta mantener la postura firme cuando les piensas y lloras, aparentemente sin motivo.
Querida Yo, tu vida es tuya. Solo a ti te corresponde vivirla, como tú quieras. Como tú lo decidas,
con las personas que tú quieras mantener a tu lado y las personas que decidas
apartarlas de tu camino.
Pero tienes que
prometerme algunas cosas.
Nunca hagas daño de manera consciente, pero no te abandones por los demás. Cuida a quien te
cuide, cuando sientas amor por alguien díselo
con la boca, con los ojos, con las manos… y con tus actos. Lo sé,
sé que últimamente has pensado que el amor no existe. Que todo es un simple
cuento de hadas. Que dejaste de creer en el amor hace tiempo, pero créeme,
tienes mucho que ofrecer a alguien que de verdad quiera compartirlo. El amor es
lo único que crece al ser repartido. Y tú eres buena, buena y fuerte.
Se flexible, siempre es
mejor ser junco que leña cuando el viento sopla fuerte. Mira
siempre a los ojos, y sonríe. No guardes rencor, ni odies, porque solo perderás
el tiempo y ensuciarás tu alma. Y un alma negra es la muerte en vida. Y siente
miedo. Mucho miedo,
porque el miedo es lo que te hará avanzar.
Ten sueños en la vida,
objetivos que quieres lograr, metas… cada vez que llegues a alcanzar uno de
ellos, subirás un peldaño más en la pirámide de tu autoestima.
Estoy orgullosa de que
quieras tantísimo a tu familia y amigos. Das todo por ellos siempre. Eso me
gusta.
A veces, te veo
reflejada en el pasado. Veo esa niña pequeña y rubia, vestida con un abrigo de
pelo blanco y un gorro dando de comer a los “pipis”.
Te emocionaba la idea de
compartir. De dar todo de ti. Incluso tus piruletas y chupa-chups los
compartías con tus primos. Y ahora cuando tienes diecinueve años… veo que al
andar por el borde de la acera intentando no caerte, con un pie detrás de otro,
sigues siendo aquella niña. Que cuando hay un puente se pone en la barandilla
de pie creyéndose que va en el “Titanic”. Que canta a todas horas y en todo
momento y se siente feliz.
¿sinceramente? Me
gusta que quede algo de ti ahí dentro. Eso te hace ser diferente.
Al final, me he puesto seria. Y no era mi intención… Querida Yo,
soy quien más te quiere en este mundo. ¿Crees que te mentiría? Recoge tus
pedazos, tira tus excusas a la basura, recomponte y vive.
Por
favor. Hazlo por las dos.
Te
quiere,
Tú.



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